“La arquitectura es un arte público, es un arte que pertenece a la gente” —  Renzo Piano

Uno de los más importantes arquitectos de nuestro tiempo, Renzo Piano fue coautor con Richard Rogers del a Centro Pompidou cuando ambos eran muy jóvenes, y desde entonces ha desarrollado una carrera orientada por la innovación técnica y la sensibilidad social.

Ver artículo ↓

Uno de los más importantes arquitectos de nuestro tiempo, Renzo Piano fue coautor con Richard Rogers del mítico Centro Pompidou cuando ambos eran muy jóvenes, y desde entonces ha desarrollado una carrera orientada por la innovación técnica y la sensibilidad social. Su familiaridad con la construcción le ha permitido reconciliar los valores estéticos con los tecnológicos en un sinnúmero de obras repartidas por cinco continentes y caracterizadas por la ligereza, la luminosidad y la dimensión cultural.

Hijo de un pequeño constructor cuyas obras visitaba desde la infancia, Renzo Piano creció fascinado a la vez por la magia con la que se levantan los edificios y por la magia que levanta los barcos en el puerto. Educado en el aula de las obras y los muelles, decidió cursar la carrera de arquitecto primero en Florencia y después en Milán, donde hizo compatible la participación en la revuelta estudiantil con la formación profesional en el estudio de Franco Albini, donde depuró los conocimientos prácticos que le habían transmitido tanto su padre como su hermano mayor, constructor también.

A la mentoría de Albini se sumaría la de Marco Zanuso y la admiración a distancia por Buckminster Fuller, Frei Otto o Jean Prouvé, que inspirarían sus primeros proyectos, enhebrados por la voluntad compartida de ligereza. El deseo de abrirse a horizontes más amplios le llevó a Londres, donde dio clase en la Architectural Association y conoció a Richard Rogers —también profesor en el centro—, que se convertiría en amigo y socio fraternal. El Studio Piano que había realizado los muy experimentales proyectos iniciales entre 1964 y 1970 (entre los cuales el Pabellón de la Industria Italiana en la Expo 1970 de Osaka) se transformó en Piano & Rogers en 1971, coincidiendo con la extraordinaria victoria de los jóvenes arquitectos en el gran concurso del Centro Pompidou.

A instancias de la firma de ingeniería Arup, Piano y Rogers se habían animado a presentarse al concurso con una propuesta insólita, un edificio que quería redefinir el museo —en el espíritu de la revuelta contracultural de 1968— como un espacio lúdico y cambiante, hecho posible por la tecnología e inspirado a la vez por las utopías gráficas de Archigram y por el Fun Palace de Cedric Price, profesores como ellos en la AA londinense. Contra todo pronóstico, el jurado —presidido por Prouvé, y del que también formaban parte Oscar Niemeyer o Philip Johnson— eligió su proyecto, y en 1978 se inauguraba en el Marais el icónico Pompidou, una obra canónica de la modernidad. Tras la apertura, Rogers regresó a Londres, pero Piano decidió establecerse en París asociado con el ingeniero Peter Rice, que había sido esencial en el diseño del Centro, para finalmente fundar en 1981 el Renzo Piano Building Workshop, su estudio definitivo. En 1982 recibió de la refinada Dominique de Menil el encargo de construir su museo en Houston, concebido como un santuario de silencio, luz y belleza donde el arquitecto supo interpretar con materiales comunes y monumentalidad en sordina la espiritualidad demandada por su cliente, cristalizando una de las obras más emocionantes y exactas de su carrera, en la que también intervendría Rice, como en el posterior pabellón portátil de IBM, un genuino manifiesto de las ideas de ambos sobre técnica y ligereza.

El museo de la Colección Menil se terminó en 1987, y ese mismo año se proyectó el colosal Estadio de Bari, en el sur de Italia, concebido como una gran flor de hormigón que dividía la multitud de espectadores en gajos o pétalos separados para controlar mejor el movimiento de masas y evitar tragedias como la entonces reciente del Estadio de Heysel en Bruselas, donde una avalancha de pánico provocó muchas muertes por aplastamiento. Pero el despegue de RPBW vino marcado el año siguiente por la victoria en el concurso del aeropuerto de Kansai, construido sobre una isla artificial en la bahía de Osaka, y donde Piano interpretó la gran escala a través de una ligereza de cometa y una artesanía de piezas fabricadas en Europa o América y ensambladas en Japón, una proeza técnica y un logro estético que transformó el estudio incluso físicamente, porque en esos años se construyó —por la empresa de su hermano— la exquisita sede de Punta Nave, próxima a Génova, que se dividiría con la oficina de París la responsabilidad de los proyectos. Kansai sería la última obra en la que interviniera Peter Rice, que murió prematuramente en 1992; el siguiente gran proyecto, el Centro Cultural en Nueva Caledonia, que evita el folklorismo dando forma magistral a las constantes vernáculas y climáticas de esta remota dependencia francesa en el Pacífico, se haría ya sin la ayuda del extraordinario ingeniero irlandés.

Renzo Piano, que había tenido formidables clientes para sus museos Pompidou y Menil, halló en Hans Beyeler otra figura carismática, cuyo conocimiento del arte y pasión por la excelencia le permitió levantar un nuevo recinto expositivo de excepcional elegancia, luminosidad y armonía, admirablemente integrado en el pasiaje natural de las afueras de Basilea. La Fundación Beyeler se terminó en 1997, y al año siguiente su arquitecto recibió el Premio Pritzker, incrementando la visibilidad mediática de Piano en Estados Unidos, país en el que realizaría a partir de entonces un sinnúmero de obras culturales, caracterizadas todas por lo inventivo de los detalles constructivos, la inteligente interpretación del programa y la magistral manipulación de la luz. Así había sucedido en la Maison Hermès de Tokio, donde expresó su fascinación con la Maison de Verre de Pierre Chareau levantando en el barrio de Ginza una gran linterna construida con bloques de vidrio fabricados en Italia y ensamblados en Suiza, de nuevo para clientes excepcionales, Jean-Louis y Rena Dumas; y así sucedió también en su primer museo americano tras el Pritzker, el Nasher Sculpture Center de Dallas, donde Piano construyó para Ray Nasher un recinto luminoso y exacto que extiende las lecciones del reciente Beyeler y el pionero Menil en un abigarrado emplazamiento urbano.

En el siglo XXI, la obra de Piano se hará crecientemente urbana. Si ya se había enfrentado al desafío de la escala con edificios tan gigantescos como el aeropuerto de Kansai, el nuevo siglo se inició con dos encargos de rascacielos en Nueva York y Londres que ampliaron considerablemente el registro de la oficina, a menudo percibida como especialista en obras culturales. La sede del New York Times, proyectada para la familia Sulzberger bajo el impacto devastador del 11-S, consiguió levantar una torre refinada y transparente, con estructura exterior y elegantes celosías de barras cerámicas, y con libre acceso a su planta de calle, cuando el shock del atentado parecía conducir exclusivamente a búnkeres inaccesibles y protegidos; por su parte, el titánico Shard londinense, expresión de la ambición del promotor Irvine Sellar y del empeño del alcalde Ken Livingstone por revitalizar los barrios al sur del Támesis sin generar más tráfico, inscribió la forma característica que le dio su apodo en el perfil de una ciudad poco afortunada con sus edificios en altura. Pero las obras culturales seguirían siendo una parte esencial del trabajo de la oficina, y en la misma Nueva York donde había ampliado la Morgan Library y hoy extiende la Universidad de Columbia con varios edificios, Piano inauguró en 2015 el Museo Whitney en un nuevo emplazamiento a orillas del Hudson y junto a la popular High Line, una obra ejemplar que se inspira en el pasado industrial de la zona para complementar los espacios expositivos con plataformas y escaleras metálicas sobre las vistas de la ciudad y el río.

Rodeado de admiración unánime, Piano ha impulsado en Punta Nave su propia Fundación, ha sido nombrado senador vitalicio —destinando sus honorarios al estudio de las periferias urbanas por parte de arquitectos jóvenes—, y ha dado incluso su nombre a un asteroide. Capaz de medirse con los más grandes, ha construido en el recinto de Ronchamp un pequeño monasterio para monjas clarisas, embutido en la falda de la colina para evitar alterar el entorno visual de la obra maestra de Le Corbusier; y ha ampliado el Museo Kimbell con un nuevo edificio exento, que mejora la forma de llegar a la gran obra de Louis Kahn sin pretender evocar su lenguaje. Con obras terminadas tan singulares como la ecológica Academia de Ciencias de California en San Francisco, la pétrea nueva puerta de La Valeta o la espectacular Fundación Niarchos en Atenas —un símbolo de la recuperación griega tras la devastación de la crisis económica—, Renzo Piano ha inaugurado su primera obra española permanente en Santander (en 2007 había construido en Valencia una base provisional para el Luna Rossa que compitió en la Copa América), de nuevo para un cliente singular, el desaparecido banquero Emilio Botín: formado por dos lóbulos revestidos con discos cerámicos irisados que se levantan del suelo y dejan entre ellos un liviano andamiaje de plataformas y escaleras que enmarcan las vistas de la bahía, el Centro Botín es una espléndida obra náutica que hace honor al niño que admiraba los barcos en el puerto de Génova y al adulto que disfruta navegando en el Mediterráneo.

Adquirir "Conversaciones con Renzo Piano"

Seleccione el formato

Libro + documental (18.46€, IVA incluido )
Idioma de publicación
Español
English
Português
Añadir a la cesta
Ver Libro +
Incluye
Libro físico
Tapa dura: 124 páginas, 21×20cm
Libro digital
Versión PDF
Tamaño del archivo: 3.9MB
Documental
Acceso a streaming del documental (Vimeo)
Duración: 50 minutos
Ir a checkout

Conversaciones con Renzo Piano

Piano recorre su biografía desde los primeros pasos, marcados por su padre constructor o la influencia de maestros próximos como Franco Albini y más lejanos como Buckminster Fuller, Frei Otto o Jean Prouvé, hasta las obras más recientes en Estados Unidos o en Europa, donde ha podido medirse con el Louis Kahn del Museo Kimbell o el de Le Corbusier de Ronchamp. Frente al Mediterráneo que inspira su espíritu de navegante, el arquitecto reitera su compromiso con los que usan sus edificios y glosa su última obra inaugurada, el Centro Botín que se levanta frente a la bahía de Santander.

Ficha

Título original
Conversaciones con Renzo Piano
Año
2017
Duración
50min.
País
España
Director de la colección
Luís Fernandez-Galiano
Idea, producción y edición
Fundación Arquia
Realización
White Horse
Dirección creativa
Folch
Nº Expediente ICEC
01175/17
Adquirir documental Accede al streaming

Conversaciones con Renzo Piano

Publicación y documental

Ver Libro +

Piano recorre su biografía desde los primeros pasos, marcados por su padre constructor o la influencia de maestros próximos como Franco Albini y más lejanos como Buckminster Fuller, Frei Otto o Jean Prouvé, hasta las obras más recientes en Estados Unidos o en Europa, donde ha podido medirse con el Louis Kahn del Museo Kimbell o el de Le Corbusier de Ronchamp. Frente al Mediterráneo que inspira su espíritu de navegante, el arquitecto reitera su compromiso con los que usan sus edificios y glosa su última obra inaugurada, el Centro Botín que se levanta frente a la bahía de Santander.…

Incluye

Libro físico
Tapa dura: 124 páginas, 21×20cm
Libro digital
Versión PDF
Tamaño del archivo: 3.9MB
Documental
Acceso a streaming del documental (Vimeo)
Duración: 50 minutos

Ver Ficha

Título original
Conversaciones con Renzo Piano
Año
2017
Duración
50min.
País
España
Director de la colección
Luís Fernandez-Galiano
Idea, producción y edición
Fundación Arquia
Realización
White Horse
Dirección creativa
Folch
Nº Expediente ICEC
01175/17
Adquirir documental

Conversaciones con Renzo Piano

Publicación y documental

Ver Libro +

Ejemplo de página de presentación de Evento de Renzo Piano

Incluye

Libro físico
Tapa dura: 124 páginas, 21×20cm
Libro digital
Versión PDF
Tamaño del archivo: 3.9MB
Documental
Acceso a streaming del documental (Vimeo)
Duración: 50 minutos

Ver Ficha

Título original
Conversaciones con Renzo Piano
Año
2017
Duración
50min.
País
España
Director de la colección
Luís Fernandez-Galiano
Idea, producción y edición
Fundación Arquia
Realización
White Horse
Dirección creativa
Folch
Nº Expediente ICEC
01175/17
Registrate al evento aquí